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11 julio 2013

Seguirán en aumento embarazos adolescentes en México: Conapo





Durante las próximas dos décadas, las proyecciones oficiales indican que el nivel de embarazos de adolescentes en México continuará prácticamente en el mismo rango, lo que en opinión de especialistas en la materia es una alerta acerca de las fallas y omisiones en materia de educación y acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. Actualmente, el nivel es de 66 hijos por cada mil adolescentes y para los próximos años el indicador será de 64.

En cuanto a la fecundidad adolescente (grupo de mujeres que están entre 15 y 19 años), la información de las proyecciones de población no prevé cambios significativos, observándose un leve descenso de 66 nacidos vivos por cada mil adolescentes (en el año 2013) a 64 nacidos vivos para 2030, explicó Jesús Zimbrón, director general Adjunto de la secretaría general del Consejo Nacional de Población (Conapo).

El funcionario puntualizó los pendientes de México ante la problemática de embarazos de adolescentes: normar el derecho a la salud sexual y reproductiva, sin distinción ni discriminación; asegurar el suministro de materiales en esta materia; considerar la difusión y el uso de los métodos anticonceptivos como estratégicos; garantizar que los programas de planificación familiar, anticoncepción y salud reproductiva para adolescentes sean obligatorios, eficientes y no discrecionales; dar en la educación este enfoque, y generar indicadores para medir el desarrollo del fenómeno.

La permanencia en los niveles de fecundidad en este grupo, indicó, ocasionará que las adolescentes contribuyan con alrededor de 16 por ciento de los nacimientos que se registren en el país.

Actualmente, el Distrito Federal es la entidad con la mejor fecundidad adolescente, con 49.2 nacimientos por cada mil adolescentes, mientras Coahuila posee el rango más alto en esta materia: 86.3 nacimientos por cada mil mujeres adolescentes. Le sigue Chiapas (84.9) y Sonora, con 83. Lo anterior es un promedio, ya que el nivel de embarazos y/o muertes maternas varía de acuerdo al grado de marginación.

En Oaxaca, Guerrero y Chiapas, la ocurrencia de embarazos y de muertes maternas es mayor, mientras el rango más bajo en estos renglones lo tienen Baja California, Coahuila, Distrito Federal y Nuevo León.

Durante la celebración del Día Mundial de la Población, Alfonso Sandoval Arriaga, representante Adjunto del Fondo de Población de Naciones Unidas en México, dijo que en el país, al igual que en otras partes del mundo, el embarazo en la adolescencia continúa presentando perfiles preocupantes no sólo por el carácter no deseado de los episodios, sino porque el fenómeno está arraigado a la pobreza y desigualdad de género.

En América Latina 25 por ciento son madres menores de 20 años

A escala mundial se calcula que cada año 16 millones de mujeres entre 15 y 19 años dan a luz; en ese rango de edad la probabilidad de que una madre adolescente fallezca duplica la que encontraría si se embaraza después de los 20 años. Pero son más preocupantes los embarazos en niñas y adolescentes menores de 15 años, quienes enfrentan cinco veces más riesgos de mortalidad, asociada frecuentemente a condiciones de violencia y uniones matrimoniales forzadas.

En América Latina y el Caribe, 25 por ciento de las mujeres se convierten en madres antes de cumplir los 20 años de edad.

A su vez, en México, según datos de 2010, siete de cada 10 mujeres de 15 años o más tuvieron al menos un hijo nacido vivo. Del total de mujeres de 15 a 19 años, 12.4 por ciento han tenido descendencia, a diferencia de 57.2 por ciento de las jóvenes de 20 a 29 años de edad.

Actualmente hay un millar de centros de salud con programas para jóvenes; sin embargo, Claudio Stern, de El Colegio de México, dijo que mientras no haya cambios culturales (reducción de influencia de grupos conservadores) podría esperarse que continúe un incremento de las tasas de embarazo entre adolescentes, como ha ocurrido en los años recientes.





06 julio 2013

Medio millón de niñas son madres cada año en México

Visto en El País.




Daniela es una niña con un niño entre sus brazos. Ella tiene 14 años, él apenas va a cumplir un mes. Son madre e hijo. La mirada desconfiada delata la adolescencia de ella. No sus brazos, que agarran con maña al recién nacido envuelto en una manta y con la cabeza cubierta con un gorro a rayas azules y blancas. A unos metros de ellos llora Daniel, su otro hijo de dos años. Daniela es una niña con dos niños. Los tres están solos.

Solo en el año 2011 hubo más de 480.000 danielas en México. Historias de niñas que se convirtieron en madres cuando solo les tocaba seguir siendo hijas. La doctora Josefina Lira, que trabaja en la unidad de investigación de medicina adolescente en el Distrito Federal, cree que México está en una “situación de emergencia” porque las cifras no han dejado de crecer. En el año 2000, del total de embarazos el 17% fueron de mujeres de 14 a 19 años, mientras que en el 2011, el porcentaje creció al 19,3% (de un total de 2,5 millones de embarazos), según el Instituto Nacional de Estadística (Inegi).

Jasmine tiene 17 años y una barriga de cinco meses. Sentada en unas escaleras de una de las casa-hogar para embarazas en situación de desamparo de la asociación Vifac, cuenta que está segura de que su niño está vivo “por obra de milagro”. Su novio, con el compartía una habitación de alquiler, desapareció al enterarse de que iba a ser padre. Su madre tampoco quiso que tuviera al bebé y la llevó al médico para interrumpir el embarazo. “Me dieron medicamento pero se resistió”, cuenta Jasmine con cierto orgullo de madre. Sin pareja y sin el apoyo de su familia, la única respuesta a su intención de tener al niño llegó de Internet. Se puso en contacto con la asociación y viajó sola desde el Estado de Guerrero (al oeste del país) para instalarse en el centro que le dará techo, comida y atención médica hasta que nazca su hijo.

La vida en la casa-hogar para jóvenes como Daniela o Jasmine es un regalo con fecha de caducidad. El próximo destino de Daniela, a la que su padre entregó a los servicios sociales al enterarse del segundo embarazo, será otro centro que la ayude a criar sola a sus dos hijos. Jasmine reconoce que cada mañana se levanta pensando en qué va a hacer cuando se marche con un niño entre los brazos. “Aquí todo es gratis, pero allá fuera no”, dice mirando a la puerta. Tiene dudas pero está llena de proyectos. Dice que le gustaría ser psicóloga y que al salir buscará trabajo para seguir estudiando y cuidar de Asaf (el nombre hebreo que ha elegido “porque significa que se ha posicionado al Señor”)

No lo tiene fácil. El 83% de las jóvenes que se quedan embarazadas dejan de estudiar, según un informe del Instituto Nacional de Perinatología. “Estamos ante un problema social porque pasan a depender económicamente de la familia y se integran en el mercado informal”, explica la doctora Lira, que trabaja en el Instituto y desde el año 2003 ha atendido a 7.400 embarazadas menores de 16 años.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición publicada en 2012 asegura que el 23% de las niñas de 10 a 19 años tiene relaciones sexuales y que de estas, el 51% han estado embarazadas al menos una vez. Gissela Anguiano, psicóloga de Vifac, dice que más que un problema de educación sexual se trata de una cuestión familiar. “Muchas provienen de familias desintegradas, otras han dejado la escuela para trabajar, en muchos casos hay un entorno violento”, explica

La doctora Lira, que también pasa consulta en una clínica privada, cree que aunque el embarazo abarca a todas las clases sociales, la adolescentes de clase media o alta tiene una forma mucho más segura de interrumpir la gestación (en México el aborto solo es legal en el DF). “Puede ir a un consultorio o puede hacerse prueba, mientras que las mujeres de más bajos recursos no tienen acceso a los sistemas de salud”, añade. De hecho, ha comprobado cómo las niñas que deciden seguir adelante con el embarazado suelen ser de clase baja. “Las niñas con educación y buen nivel económico saben qué quieren estudiar y se cuidan”, afirma. Tienen, a fin de cuentas, “un plan de vida diferente”

Contra lo que puede parecer, Lira cree que hay información sexual suficiente: "Hemos comprobado que el 90% conoce los métodos". Pero piensa que hace “falta resolver dudas” y mejorar el acceso de los jóvenes a los anticonceptivos. Para tratar de invertir una tendencia al alza, apuesta por políticas públicas “urgentes” y campañas masivas de comunicación que ayuden a "crear conciencia".